Todo es mucho
Todo es, hasta el momento, lo mejor que vi de Rafael Spregelburd. La obra –escrita y dirigida por él en la puesta que va los viernes y sábados en el teatro Beckett- es ambiciosa, como deja traslucir su título escueto y abarcativo, y se propone una mirada sobre la construcción de la identidad, acaso argentina pero también fácilmente aplicable a gran parte de la humanidad.
Todo es resultado de un encargo que le encomendara a Spregelburd el teatro Schaubühne de Berlín, para el Festival “digging deep and getting dirty”, y está dividido en tres partes (como tres pequeñas obras), cada una encabezada por una pregunta: ¿Por qué todo estado deviene burocracia?, ¿por qué toda obra de arte deviene negocio? y ¿por qué toda religión deviene superstición? Pavada de preguntas, pero de las que la obra sale airosa, con aproximaciones muy interesantes, que interpelan al espectador y lo exigen a profundizar(se), a replantear ideas y costumbres, a situarse en un lugar ambiguo en el que no es fácil estar cómodo.
Como en todas las obras del autor, el grotesco que causa risas (y muchas) al comienzo, lentamente desciende hacia zonas más oscuras en donde no es posible soltar la carcajada sin sentirse culpable. En ese traspaso de lo ridículo a lo patético, de lo jocoso a lo compasivo, de la luz a la sombra reside, tal vez, la clave de la obra de Spregelburd.
Y también, por supuesto, la construcción originalísima del relato, la forma sutil de conectar las tres partes de la obra hasta formar –y no es mero juego de palabras- el todo. Acompañan las muy buenas actuaciones, en donde destaco los trabajos de Alberto Suárez y del propio Spregelburd (a quien, curiosamente, siempre le tocan papeles de intelectual presumido y snob).
Es probable que la carga de emociones y reflexiones sea demasiada para una sola vez, quedan cosas dando vueltas por la cabeza durante varios días. Todo es mucho, sí, pero como dice un viejo refrán, aquí “lo que abunda no daña”. Es más, estimula.
[Arriba, una presentación de Spregelburd en el evento TEDx Buenos Aires, gentileza de mi amigo Diego Rey].

Gran monólogo! Muy interesante el tema y además la forma en que lo presenta.